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Pongamos que hablo de Bruce. Diario de un músico 56.

 

 

 

Allí, donde se cruzan los caminos, donde el mar no se puede concebir, donde regresa siempre el fugitivo, pongamos que hablo de... De su paisanaje, de sus "sabinas", de su infierno, cielo y de los elegidos para él. Un domingo de junio, bochornoso (por acalorado), en el que mejor no leer noticias, las de economía o política por prescripción facultativa, llegamos a Madrid, al crossroad por excelencia de este país. Tras cinco horas de bus, sana compaña y los Enamoramientos de Javier Marías llegamos a la capital. El metro los domingos es más ligero en cualquier gran urbe, y Madrid no podía ser menos en junio. Noté profusión de hispanoamericanos, de latinos, que seguramente en su día libre, en el día del Señor, pululaban al encuentro de un asado, una comida, un amigo o familiar: compatriotas al fin y al cabo al rescoldo de la crisis...Mediodía chequeando Chueca: su plaza, vermut incluido, y el mercado de San Antón..., café con helado a unos pasos de la sede de la SGAE... No coment. A la bicha ni mentarla en una jornada musical. Despedida de nuestra cicerone Anabel, llegamos a Cuatro Caminos mi mujer y yo. Al hotel. A la salida del metro un señor demolido por la crisis hurgaba a las cinco, hora taurina, las papeleras, quien sabe si en pos de una burguer descosida. La cosa está mal, bastante... Cuando sales de tu entorno acomodado, ves los pozos y más en un Madrid urgente.

Tras la siesta, entramos en un coliseo que como el Bernabéu impresiona, mas para alguien de provincias. Allí nos esperaba no un crack del balón, el fútbol es un juego de niños al lado del rockandroll, y los restos en pie de la que una vez se denominó como la máquina de rock más engrasada de la historia: la E Street Band.

Con media hora de retraso, cuando la tarde caía, se levantó el telón. 60.000 almas gritábamos Badlands, ohuohuohuoh, Badlands... Todo conjurado para una sobresaliente y maratoniana jornada, lo que no sospechábamos era que la cosa acabaría rayando la extenuación y la orgía. Tras No Surrender, set de varios temas dedicado al último trabajo, que la verdad sea dicha no he escuchado convenientemente aún en su integridad. La cosa se asentaba, el sonido solo pasable desde nuestra ubicación, sobre todo en los temas mas enérgicos... My City of Ruins me encantó, con presentación de la banda y homenaje a los abollados por la inmunda crisis de aquí, de allí y de todas partes; así como un rescate de los viejos tiempos Spirit in the night, mítica. Los temas mas calmados llegaron, sin prisa, pero sin pausa. Los vientos, y ese alma que soplada transpira por momentos esta remozada E Street Band nos oxigenaba. Me decanto más por esta onda negra de Bruce que por la irlandesa, a la que no le pillo tanto el punto. Youngstowwn o Murder Incorporated (más roquera con solazo de Nils a la guitarra) hacían que la oscuridad al borde de la ciudad se fuera iluminando, "a poquito a poco" que dicen los viejos. Talk to me, con invitado incluido (que no se quien era, pero parece ser que un amiguete de New Jersey) dio pie a Spanish Eyes, petición acartonada concedida, para entrar en un set con más adrenalina: Working on a Highway , Waitin´on a sunny day (esta con momento dulce, ya que un niño salido de entre el público se puso a los pies del jefe a tararear, con mal acento inglés, pero con la emoción de un estadio a los pies:¡cómo estarían esos padres!) Todos rendidos a Bruce y Co., un tipo como tú y yo, corriente, pero que sabe ganarse a la gente, no es un divo, es uno de los nuestros y no es una impostura... Llegó el "Apolo Medley", un pupurrí homenaje al Soul, mas que acertado, yo diría emocionalmente clavado en el alma.

Todo se para y un sentido homenaje a ese fan mallorquín que el cáncer le impidió vivir, y ver a su ídolo al que Bruce le dedicó The River, (es espeluznante escribir tras vivir esos minutos con Nacho en la mente: otro de los nuestros). Bruce nos habla en español, se esfuerza por seguir siendo cordial, afable, como tu colega de toda la vida. Y llega un final de concierto de altura: Because the night... Mi mujer se abalanza, es su canción, lleva una semana silbándola. Es de mis preferidas. Estoy en estado de gracia, uno mas en la mole que salta en el estadio. My love will not…, The rising (puños en alto)… y final con Thunder Road (mi canción, una de esas que metería en los cinco dedos de una mano: la épica del rock, el sueño de un futuro mejor, historias, literatura, huidas, sueños ... esa canción condensa lo mejor de su obra, solo por esa Bruce es un genio): ahora estaba Brucextasiado.

Sin demora, empieza el bis... ni un minuto. 1,2,3,4... Esos cuatro números en la voz desgarrada del Jefe están presentes constantemente. Es él quien marca y se desmarca, quien manda y comanda, quien cede y concede. Rocky ground, linda voz negra de una de las coristas... Precioso tema del último disco (al que no menospreció, todo lo contrario). Y si nacimos para morir, que mejor que nacer en los USA para denunciar el desprecio a los que se baten el cobre por un mundo incomprensible (eso es Born in the USA): tiemblan las gradas del Bernabeu. ¡Si esto se cae abajo, que mejor momento para morir! ¡Me cago en diez! La liturgia del desparrame es coral: booooorn in the iu, es, ehhh y da paso a Born to run: los vagabundos como nosotros, nacimos para correr, la épica a la carga, vámonos de esta puta ciudad chica, a vivir nuestros sueños... Cambio de tercio, cara a la galería, hit Hungry Heart, todos cantan, todos bailan... Mañana el mundo, la bolsa, Bankia, la prima de su puta madre y la Merkel, pero ahora, ¡coño venimos a este mundo a tener ratos como este!, ¿no? 60.000 corazones hambrientos. Tres horas y cuarto. Bruce caliente, orgasmo, la banda a lo que diga. Rockandroll de los 50, las raíces. "Siete noches para el rock", una solo para la extenuación. One, two, three, four, cual pila alcalina: Dancing in the Dark… ella salió a bailar, y otro niño en hombros de Bruce. La locura es colectiva. ¿No acaba esto? Tenth Avenue... el homenaje a Clarence… parón a mitad de la canción. El estadio se rinde ante las imágenes del amigo que se fue: Big Man Clemons. La vida sigue, está aquí, solo hay una, Madridddddddd...Hay que vivir, antes que nada hay que vivir. No olvidemos a quien se va, pero aquí quedamos, muchos para seguir tirando del carro... Estamos llegando a un horario de ensueño, los horarios y la normativa municipal a tomar por culo, rozamos marcas del concierto de Milán días atrás... No lo puedo creer. Esto se acabó... O eso pensábamos. Un, dos, tres, cuatro, por enésima vez. Que acabe, estamos reventados, pero ¡qué estoy diciendo, joder!, ¡que la noche no acabe!

Saltos, Bruce sobre el piano, dándo cabezazos a las teclas de Roy. Se han vuelto locos, da igual si el trompeta se va de tono... la sonrisa y la felicidad colectiva será un puto recuerdo mañana, pero imborrable, porque de Madrid como de cualquier sitio donde se cruzan los caminos solo hay dos vías, la del infierno y la del cielo, esta vez tocó saltar entre las nubes. Pongamos que hablo de Bruce...

 

SET LIST-Madrid 17 junio 2012. Estadio Santiago Bernabeu

Badlands
No Surrender
We Take Care of Our Own
Wrecking Ball
Death to My Hometown
My City of Ruins
Spirit in the Night
Be True
Jack of All Trades
Youngstown
Murder Incorporated
She’s The One
Talk to Me +
Spanish Eyes
Working on the Highway
Shackled and Drawn
Waitin’ On A Sunny Day
Apollo Medley
The River
Because the Night
My Love Will Not Let You Down
The Rising
We Are Alive
Thunder Road
----------------
Rocky Ground
Born in the U.S.A.
Born to Run
Hungry Heart
Seven Nights to Rock
Dancing in the Dark
Tenth Avenue Freeze-Out
Twist & Shout

 

 

Diario de un músico 55: "Rouco, gol en propia puerta".

 

Contra lo que muchos piensan, la confesión mayoritaria de este país no se santigua ante un crucifijo, el icono es de cuero, redondo y adormece a las masas con afán redentor, la resurrección de éstas se produce mientras hay pienso: la Liga, la Champions, la Copa, Mundial, partidos clasificatorios... No lo duden el “tablao” está atado y bien atado. Y pitadas aparte, rodando la bola, todos tan contentos. Aquí no hay crisis que valga: fichajes descomunales, campos llenos, contratos de estraperlo, y hasta en la deuda del fútbol con la Seguridad Social mutis por el foro, coartada y llegamos a un apaño, por el bien público.
La otra religión, la de las almas, o más bien la institución que la sustenta, está, en esta crisis económica, también en la diana por la opinión pública: aquí no se escapa ni el apuntador. Estamos tan de los nervios que éstos se pierden, con facilidad... En fin, el otro día ante la pregunta de un periodista sobre si los ayuntamientos cobrarían el IBI a las propiedades eclesiásticas, algo muy en consonancia con nuestros vecinos europeos, y síntoma de lo que debe ser una tendencia para cualquier institución, con todas las especificidades o regularización especial que se quiera, no excepcional. Monseñor Rouco Varela asegura que cumplirán la Ley (una obviedad en un Estado de Derecho), pero alerta que este cumplimiento iría en detrimento de las acciones sociales que la Iglesia lleva acabo, y que la acción de Cáritas se vería mermada. ¡Toma Moreno!, que decía aquel genial Rockefeller del ventrílocuo José Luis Moreno. Monseñor detiene el derechazo con un golpe bajo, intimidatorio y amenazante. Mal favor hace este polémico representante máximo de El Vaticano en España con una actitud de poca prédica y ejemplo.

            Cáritas, cuya financiación fue en un 35,11 % pública, y en un 64,89% privada según los datos de su memoria anual del 2010, es erigida por los obispos para cumplir el ministerio de la caridad, acción que debe promover valores que la doctrina social de la Iglesia presenta como fundamentales en el compromiso social de los cristianos. Es innegable que es una de las caras amable y respetada de la Iglesia por la sociedad. Sus datos cantan y la retahíla de su tremenda e indispensable labor en campos como la acogida, asistencia, cooperación internacional, drogodependencia, sida, inmigración, juventud, mujer, personas sin hogar, etcétera, etcétera, avergüenzan el cante amenazante dado por Rouco, cuando con su gol en propia puerta aleja atisbo de remontada ante lo necesario de una labor siempre, pero mucho mas ahora que se cae el tinglado de esta sociedad. Se puede rascar siempre de otro bolsillo, no del de los mas desfavorecidos Monseñor.                       

 

Antonio Álvarez                  

MELODY Y LOS BEE GEES. Diario de un músico 54

 

Leyendo la prensa me topo con la noticia de que ha fallecido Robin Gibb, miembro de los Bee Gees. Durante unos años, ellos fueron los reyes de la pista, casualidad que Robin nos haya dejado tres días después de Donna Summer. Las discotecas, aquellas míticas de los setenta y ochenta en las que se escuchaba aún música de calidad, y no el actual chimpum chimpum, tachán tachán por efectos del maléfico bakalao y la música electrónica, están apagadas, a media luz, sin funky, danza eléctrica ni riff de bajo marcando corazones y pies. El día se queda sin sábado, sin fiebre y sin noche.
 
Nunca he sido discotequero, no me ha ido mucho lo de bailar en pista. De hecho ante el fallecimiento de Robin, mi mente echa hacia atrás y mis Bee Gees no tienen mucho que ver con los archiconocidos de voz en falsete y pantalones de pata de elefante, ni con las bolas que como campanas a medianoche rebotaban sonidos y luminaria en plena explosión light show del Travolta de turno... Me remonto tiempos de infancia tardía, a películas de sábado por la tarde en la primera de televisión española, cuando solo había dos cadenas, incluso en algunos sitios una. Y recuerdo una historia de dos niños, preadolescentes, de aquel primer amor inocente con canciones de los de los hermanos Gibb con un regusto a Beatles, a Swinging London. No recordaba el nombre de la película, y gracias a esta magia de internet, buceo y me topo con Melody... Recordaba la cara del niño protagonista que tocaba el violonchelo, por otras películas, no la de ella. Se me han saltado las lágrimas. Mis años habían borrado su rostro. La veo y me veo un sábado en el vendaval del tiempo, de pan y carne de membrillo, cuando todo en la vida está por delante, cuando hasta el amor era una sonrisa cómplice nada mas...
 
A la vez que leía lo de Robin Gibb, en mis manos tenía el pregón de la fiesta de mi pueblo, todo un acierto de la comisión de festejos haber llamado a una persona del bagaje personal, científico, médico y cultural de Carmelo Salinas, sabias y emocionadas sus palabras para con su pueblo y su gente, que en un momento determinado inciden en algo tan demoledor como que después de la salud, no hay nada tan valioso para el ser humano como el tiempo. Es curioso cómo asociamos algo tan etéreo como la música a nuestro tiempo, a ese que pasó virgen por nuestra vida y ya nunca más volveremos a pisar.
 
ANTONIO ÁLVAREZ
Canción:
To love somebody (Bee Gees)
Película: Melody (1971)

Diario de un músico 53. La Yenka.

 

“A la derecha, a la izquierda, al centro y pa dentro”. Así brindábamos en este país cuando París era una fiesta, o sea cuando esto era una bacanal. Si uno contara las “fiestas” que ha visto subvencionadas por delante de la mesa de trabajo... se me caería la cara de vergüenza, pero estábamos en otra onda, todo era de color de rosa, esperando que alguien dijera aquello de “el último que pague”.
Ahora ese grito de guerra en los brindis se torna en crujir de dientes y en pánico. Entre el barbas de Madrid, “Rajo” para los amigos, y sus consejos de ministros de los viernes que son un susto. Ojo al señor Wert, inspirado en sus comentarios el de Educación y Cultura, al que tal vez le falte bastante de ambas cosas. Y los nuevos “barberos de Sevilla” de la Junta con Pepe a la “Greña” a la cabeza, acabo de leer que los recortes que venían de Madrid ahora desde Sevilla también y olé, que siga la fiesta, pero que paguen los de siempre. Así que sírvanme fría la cerveza y la pomada, y a aguantar la sangría en el ojo del huracán. Siempre nos quedará París decían en una película, tal vez ante tamaños recortes a izquierda y derecha, nos queda ventosear, por el ojo de nuestros culos a esta gentuza de la Política, la Banca, y el pelotazo generalizado, y que dejen de una puñetera vez todos de echarse la culpa, cuando la culpa es de todos. Tanto botó la pelota, que el pelotazo nos ha dado de lleno entre las piernas...
No estoy indignado, joder, ese estadio es demasiado manso para mí, estoy literalmente cabreado con Rajoy, con Griñán, con Bankia, con la prima de riesgo, con las Cajas, con los desmanes, y con tanta mierda. Y no puedo, por mas que intento, apagar el ventilador... así estamos con el riesgo de que nos vayamos a tomar por saco todos salpicados de heces. Nadie se acordaba del ladrillo, de los bancos, de la indignación del sistema capitalista cuando todo era una bomba, la bomba. Estuvimos años, ji ji, ja ja, y ahora todos los días te levantas con un susto... En fin, soy funcionario por oposición, nadie me colocó a dedo, no tuve esa suerte o desgracia. Cuando muchos se llenaban el taco, yo era un pringaillo que estudiaba para tener un trabajo seguro que me permitiera complementar mi vida con mi gran pasión, la música. Hoy leo que los funcionarios públicos andaluces verán recortado su sueldo entre un 5 y un 15%.
Soy solidario con la sociedad y no me importa cuando en la pirámide, desde arriba se da ejemplo. Pero ¡coño!, cuando todo era una fiesta nosotros no lo notamos, y ahora que esto es un despropósito somos los primeros a los que nos dan un apretón de huevos. Así que empieza el baile de los proscritos con algo tan patético como la yenka, y joder duele tela marinera cuando te la están metiendo a izquierda, izquierda, a derecha derecha, adelante y detrás un dos tres...
ANTONIO ÁLVAREZ

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