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DIARIO DE UN MÚSICO Nº 68. HE´S LIKE A RAINBOW (PARA MILIKI)

 

HE´S LIKE A RAINBOW (para Miliki)
 
Ayer era un domingo gris. Llevamos una racha en la que los fines de semana el cielo se encapota y cae la que no está escrita. Los pantanos sonríen, pero algunas cabezas se deprimen. Paseando por la vega de Granada, por la tarde, el tiempo era tan british (como mi mujer señalaba) que daban ganas de tomar un english tea antes que un puñado de castañas. Ayer domingo murió además un payaso... Cuando no era joven, sino algo anterior, niño, los sábados por la tarde tenían un grito de guerra contumaz:¿cómo están ustedes? Y toda la chiquillería en blanco y negro tras la pantalla, o en el color del cuarto de estar gritábamos... La infancia es un puzle, un juego. El mundo una cama desordenada donde las guerras son a golpe de almohada. El cole diversión a raudales, y el otoño la tarea con un bocadillo de carne de membrillo endulzando las horas, antes de salir a la calle para darle patadas a un balón de reglamento, o si no a uno inventado con bolsas de plástico.
 
Ahora soy un niño de 42 años. No me gusta el circo. Reconozco que me produce un sentimiento inconmensurable de tristeza. Ahora que también soy padre. llevé a mis hijos al “más antiguo mayor espectáculo del mundo” varias veces, pero solo por prurito paterno. Aún así es curioso, como a pesar de ese sentimiento apesadumbrado, ese grito de los sábados por la tarde, y esas canciones de los payasos de la tele, que mis hijos y su generación han recuperado, y que en alguna que otra fiesta adulta mi guitarra y el coro cuarentón recuperan, acuden al recuerdo que son parte de uno, de su patria, y de su memoria.
 
Los sábados por la tarde hace treinta y pico años, previamente a la aparición de los “Payasos” también incluían una película, “Sesión de tarde”, que muchas veces era un Western: género del que soy un apasionado (como una buena del Oeste, pocas cosas, vaya). Antes los niños jugábamos a policías y ladrones, a indios y vaqueros, por influencia de aquellas películas, que ahora bajo el proteccionismo exacerbado de una educación Actimel vira a otros espacios de ocio, y contradictoriamente a todo esto uno a veces detecta más violencia en el deporte, en la tecnología o en algunas series animadas, pero eso es otro cantar... Ayer murió Miliki, y anoche echaron una peli del Oeste, Appaloosa, moderna, pero de corte clásico. Anoche me acosté y cuando todos dormían pasada la media noche, puse la radio, Radio Nacional de España donde Julio Ruiz hacía un especial sobre los Rolling Stones por su 50 aniversario. Sonaba “She´s like a rainbow”, y el arco iris de esa canción me trasladó a los colores de una carpa de circo bajo la que toda una generación un día muy lejano gritábamos: ¡bieeeeen!
 
 
ANTONIO ALVAREZ
Canción: She´s like a rainbow. The Rolling Stones.

DIARIO DE UN MÚSICO 67. CIUDADANOS.

 

Hoy puede ser un gran día, me lo plantearé así. Ojeo rápidamente la prensa y no acudo a la cicuta como la mayoría de las mañanas cuando uno encuentra sopor, descorazonamiento, avería y redención en las noticias. Hoy el mundo despierta con Obama de nuevo en la Casa Blanca. Entre lo malo y lo menos malo, pues lo último gana, por talante, talento y porque vaya (es una subjetiva apreciación): mola más un negro amigo del Boss, los Wilco o Aretha Franklin que un mormón acomodado del profundo y salvaje Oeste a golpe de colt 45 metafórico en política, y mira que lo siento por Clint Eastwood, el último cineasta con mirada clásica (como lo definió Martin Scorsese) que apoyó a los republicanos aun siendo libertario (según confiesa) y al que admiro desde sus Spaghetti Western hasta sus Cartas de Iwo Jima. El sueño americano del “We Can” se desinfló en el primer mandato, pero con Barack creo que aún pueden levantar sus alas los Estados Unidos, por el bien propio, y porque sus migajas repercutirán en la bonanza europea y global, espero.
 
Abro los ojos, y el Tribunal Constitucional de nuestra España abre la puerta, las ventanas y la mente al matrimonio homosexual por ocho votos a favor y tres en contra. Algo que indica, cuando magistrados de talante conservador han votado a favor, que nuestra sociedad ha cambiado mas de lo que nos creemos con lo cual (algo siempre demandando), la Ley y su interpretación en este caso, solo son espejo fiel de lo que es una realidad demandada: principios jurídicos prevaleciendo sobre la moral privada religiosa. En su casa cada uno lo que quiera, en la calle, en la sociedad, derechos y deberes a todos por igual, o así debiera ser. Las sentencias de esta última instancia no siempre son al gusto de todos, pero su acatamiento, es el de las reglas del juego, y le gusten o no a una parte de la sociedad, son el principio de una buena amistad entre contrarios. Sin reglas solo hay páramo, ostias y caos.
 
Me vuelvo a frotar los ojos, y leo que Joaquín Sabina ha cedido a la campaña política del partido catalán Ciutadans la letra que hace años escribió para este himno nacional español (la marcha de Granaderos del siglo XVIII, nada que ver con Paco “El ranas” Franco) cojo de verso a ambos lados de la frontera ideológica, y que tan bien nos define como pueblo: somos de los pocos países que no tenemos en el himno una letra unificadora, y no es sino una metáfora de nuestra historia y proceder. (La de Pemán no es válida por franquista, y el himno de Riego, regó otros cantares por mucho que se empeñen en reivindicar la tricolor nostálgicos de otros momentos históricos).
Creo que la letra de Sabina (que adjunto) no tiene desperdicio, es un canto al ciudadano, valor revolucionario afrancesado, y democrático que está por encima de banderas, terruño, y lenguas. Un canto a los derechos (y deberes) que deben regir la sociedad: libertad, igualdad y fraternidad, aún vigentes en el ansia de la razón humana:
 
“Ciudadanos, ni héroes ni villanos,
hijos del ayer, hay tanto por hacer.
Ciudadanos, tan fieramente humanos,
tan paisanos del hermano de Babel.
Alta montaña con puerto de mar,
clave de sol España. Atrévete a soñar.
Ciudadanos, en guerra por la paz
y la diosa razón mano en el corazón.
Ciudadanos, ni súbditos ni amos,
ni resignación ni carne de cañón.
Pan amasado con fe y dignidad
no hay nada más sagrado que la libertad”.
 
El artista ubetense será criticado por la más rancia izquierda, y por el nacionalismo catalán ni te cuento (al crápula oficial le han colgado la cruz), lo mismo que ayer lo fue por los contrarios a la ceja, la rancia derecha. Pero me encanta la contradicción en nuestro Dylan patrio. Una vez le leí a Sabina que uno debe traicionar a sus ídolos, tal vez se trate de eso, en pos de lo que nos une traicionar al que monta cortinas de humo en el afán de romper el corazón de este país. Chapeau por Sabina, y por el tanto de Ciutadans, una apuesta de partido político transversal en lo ideológico no anclado en las dos Españas, ni en las dos Cataluñas, o por lo menos es lo que aparenta ser. Hoy tal vez, no empiece el día tan mal.
 
ANTONIO ÁLVAREZ
 
Canción : Hoy puede ser un gran día
Serrat.
 

DIARIO DE UN MÚSICO Nº 66: EL ANO DEL ÓRGANO.

 

Hace unas semanas se produjeron dos noticias nauseabundas, una pasó más de soslayo y otra levantó más polvareda, ventosearon el ambiente hasta hacerlo irrespirable para cualquier hijo de su madre o hija de su padre, o hijo de su madre y de su padre o hija de su padre y de su madre.
Primera noticia: resulta que la multinacional Ikea, sueca para mas señas, que tiene prendado a todo ser viviente con su oferta y mobiliario fashion de calidad ínfima o media, pero tan minimalista, utilitario, y pop colorista; en vez de dar la bienvenida a la República Independiente de tu casa, dio la despedida a cualquier atisbo del género femenino en los catálogos editados para sus superficies ubicadas en Arabia Saudí. Toda fémina, rastro o imagen, fue borrada al más puro estilo Stalin anti Trotskista de su mundialmente conocida publicación anual. En fin, la prédica de una sociedad occidental, avanzada y liberal se hizo la sueca con el único objetivo de una masiva venta de sus provisiones en un mercado feudal. Ikea, rápidamente, pidió perdón, pero el daño ya estaba hecho. Como suele pasar, hay cosas mas importantes que la venta, y es la coherencia y la dignidad de unos valores, que sí, puede que cierren golosos mercados orientales de primeras, pero que a la larga mantendrán los originarios y fieles, si solo se analiza desde una óptica mercantil la pura y dura política empresarial.
Segunda noticia, typical spanish, primero por el soez y repugnante comentario y segundo por venir de donde venía. Resulta que José Castelao, Presidente del Consejo General de la Ciudadanía en el Exterior rebuznó algo así como que“Las leyes son como las mujeres, están para violarlas”, (¡toma Moreno!) y se quedó tan pancho, y se pasó tres cortijos, y menos mal que fue fulminado por su comentario tabernario de adalid maltratador y jurisconsulto machista chulesco. En fin, cuando lo escuché, se me cayó la cara de vergüenza como hombre, y pensé que si un tipo que presidía un organismo del que ni dios sabía su existencia ni competencia, algo pasa y falla (lleva años) en este país, que aun llamamos España. Deleznables palabras propias de un asno, ano de un órgano, instalado en esa hidra administrativa que diluye el justo gobierno y reparte cabezas de dinosaurios políticos puestos a dedo y con carné, que por ahora ningún mandatario es capaz de rebanar pescuezo. En el calendario chino seguimos en el año del dragón, y así nos va como monstruos con aliento venenoso y echando fuego por la boca, apestando esta sociedad con noticias dignas para engordar contenedores, alrededor de los cuales felinos negros siguen conspirando en la sombra.
 
ANTONIO ÁLVAREZ
Canción: Gato negro
Amaral

DIARIO DE UN MÚSICO Nº 65: BAND OF HORSES

 

 
Nada mejor para reconciliarte con tus oídos que toparte con algo nuevo, que bebe de lo bueno viejo y que te renueva por dentro las neuronas y el olfato hecho notas. La semana pasada tuve una alegría musical, varias porque tenía bolos y eso es siempre un placer (aunque a veces cueste subirse al escenario y el cuerpo o el ánima no esté para muchos trotes, ni para el arte del birlibirloque musical), pero esa primera alegría fue muy importante para mí. Resulta que en la revista digital musical Efe Eme el periodista y redactor Fernando Navarro del diario El País me hacía una crítica “a tener en cuenta”, y muy positiva de mi último trabajo en solitario: “En movimiento”.
Para celebrarlo recalé en una de mis pasiones, en una tienda de discos (cds, lps y demás) y me compré un par de trabajos: el segundo de Elvis Costello (Armed Forces) de finales de los 70, nueva ola con rabia desmedida, melodías estiradas, una declaración de intenciones y buen hacer de un maestro al que sigo siempre la pista y reconozco como uno de mis guías musicales. Por otro lado, compré el tercer trabajo de una banda actual de Seattle, (nada que ver con el grunge): Band of horses. Semanas atrás me hice con su último trabajo, el cuarto, tras hablar con varios amigos y recoger como guante sus consejos, y me gustaron, pero este tercer trabajo, por momentos me ha parecido que roza la perfección. Melodías con sabor folk, country, rock... Voces acarameladas. Lo mismo te recuerdan a Crosby Stills Nash and Young, que a Brian Wilson que a Pink Floyd en su época Wish you were here... Un prodigio de bonitas, y buenas canciones, que no inventan nada, o tal vez inventar se trata de eso, de pasar por la trituradora personal un cúmulo de influencias y darle una impronta personal (lo verdaderamente intransferible) a día de hoy, porque por mucho que queramos, poco o nada nuevo hay bajo el sol, únicamente la mirada esa que mantiene intactas sus huellas en el iris de la pasión.
El pasado jueves antes de subirme al escenario de lo que fue un bonito y entregado concierto en Albox (Almería), hablaba con los organizadores, Pedro, Domingo, etc, frente a unas cervezas y coca cola en mi caso. Como seguidores del rock, o el pop, nos veíamos sin referentes nuevos masivos, solo viejas y grandes glorias como el Boss mantienen grandes aforos. Tal vez nuestra música ya no es decisoria en las conciencias, tal vez somos carne de catacumba y tumba en la manufactura mediática, tal vez nos queda el galope de unos locos con sus viejos sonidos como Band of Horses, nuevas bandas apostando a cruzar fronteras viejas para vírgenes corazones: los de una minoría en constante búsqueda y limpieza de oídos, los que crecimos a golpe de emoción, preparados para el rockandroll, que ahora volvemos al principio de los tiempos, pasados los cuarenta.
 
ANTONIO ÁLVAREZ

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